Ser administrador social se ha convertido en un deporte de riesgo

Ser administrador social se ha convertido en un deporte de riesgo. Tal como explica nuestro socio Félix Salgado en este vídeo, ya no hace falta realizar un acto doloso para que se le derive una responsabilidad. Esta puede nacer del simple ejercicio del cargo, y el administrador podrá llegar a responder con la totalidad de su patrimonio.

Podrá ser responsable solidario o subsidiario de las deudas tributarias, y responsable directo de las cuotas impagadas a la Seguridad Social. La falta de un programa de prevención de delitos en la sociedad, en caso de cometerse alguno, traerá como consecuencia la responsabilidad penal de la sociedad y la civil de su administrador. Sin olvidarnos de las responsabilidades que puedan surgir de la tramitación de la sección de calificación del concurso de acreedores de la sociedad, que puede aparejar una condena a cubrir por el administrador la totalidad de las deudas sociales.